Ahmed Hussen, de refugiado somalí a Ministro de Inmigración en Canadá

Dentro de los sueños que tienen los emigrantes al salir de su país es poder labrarse un futuro en el país de acogida. Aunque ha habido muchos ejemplos de éxito a lo largo de los años, 2017 ha comenzado con una gran lección: Ahmed Hussen, que llegó a Canadá hace más de dos décadas como refugiado somalí, ha sido designado Ministro de Inmigración del país.

El primer ministro canadiense se encuentra en plena renovación de su gabinete, y ha decidido que este señor de origen somalí se encargue de los asuntos migratorios mientras que su antecesor, John McCallum, seguirá trabajando para el Gobierno en el puesto de embajador de Canadá en China.

En 1993, con tan solo 16 años de edad, Ahmed Hussen llegó al país norteamericano en busca de un futuro mejor. Lógicamente, esa experiencia es un activo muy valioso para ejercer su labor de la manera más competente. Ningún político puede entender mejor que él la idiosincrasia de la inmigración y cuáles son los aspectos que podrían mejorar la situación actual. Como no podía ser de otra manera, este paso aperturista por parte del gobierno canadiense contrasta con la elección como Presidente Trump en el país vecino. Está por ver si Estados Unidos va a seguir las pautas que el magnate apuntaba en la campaña electoral, donde se mostró muy duro con los inmigrantes, especialmente los mexicanos. Será difícil que la población inmigrante de Estados Unidos se quede de brazos cruzados en caso de que se activen políticas en contra de todas aquellas personas que han llegado al país con deseos de cumplir el sueño americano.

Sin embargo, su condición de inmigrante no es el único valor que le ha aupado al puesto. Lleva años demostrando su valía como abogado especializado en materia migratoria, siempre del lado de los más necesitados de ese colectivo y mostrándose activista y defensor de la comunidad. Del mismo modo, su trayectoria en la vida política, siempre relacionada con los asuntos de inmigración e interculturalidad, ha subido como la espuma en los últimos tiempos hasta llevarlo a la cartera de Inmigración. Desde hace más de diez años ha recibido diferentes distinciones por el trabajo bien hecho y toda esa labor se ha visto recompensada con el reciente nombramiento.

Evidentemente, las asociaciones que velan por la seguridad de los inmigrantes, y especialmente las de origen somalí y africano, se han congratulado por la noticia de que una persona del perfil de Hussen pueda desarrollar su trabajo en un puesto de tanta responsabilidad.

La labor del Primer Ministro de Canadá es un fiel reflejo de ese país que es tan admirado por su calidad de vida. Con Hussen, Trudeau vuelve a demostrar que es un dirigente con amplitud de miras y que no entiende de prejuicios a la hora de tomas decisiones ejecutivas. Otro ejemplo es el Ministro de Defensa, al que nombró en 2015 debido a su experiencias en conflictos bélicos en Bosnia o Afganistán. Otro ejemplo es el Ministro de Finanzas, Bill Morneau; un multimilionario. De alguna manera, se despoja de ese clasismo y enchufismo al que tan acostumbrados estamos en el mundo de la política. Del mismo modo, ha trabajado por la paridad de género y en su equipo hay tantos hombres como mujeres (seis de cada).

Ahora está por ver que sepa manejar la complicada situación de política migratoria que se vive en el mundo entero, pero está claro que conoce la situación y se espera que ejerza su labor con arte y oficio para lograr lo mejor para su país y las personas que llegan a él. De momento, su nombramiento sí que ha servido a nivel simbólico y seguro que muchos inmigrantes de todo el mundo se han sentido inspirados por esta historia.