Brexit, cuatro meses después del referéndum

Tras toda la vorágine que supuso la aprobación del Brexit por parte de los ingleses, que dieron el sí con un 51,9% en las urnas el pasado día 23 de junio de 2016 a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, es el momento perfecto de coger un poco de aire y estudiar la situación con la perspectiva que nos da el tiempo. Y es que, tras la alarma inicial de analistas, políticos y ciudadanos, parece que las cosas se han calmado un poco y es posible estudiar y analizar la situación con mayor detalle y precisión. Para ello, vamos a centrarnos en los diferentes movimientos que han ocurrido en los últimos cuatro meses tras el referéndum realizado en UK e intentar adivinar el futuro que se puede percibir al respecto.

La primera repercusión que observamos tras las votaciones es que el mercado inmobiliario inglés cayó en picado, en parte debido a la incertidumbre y el miedo que caló en una buena parte de la población debido a los discursos más alarmistas. No obstante, observamos que el mercado se ha ido estabilizando en las últimas semanas, logrando alcanzar cotas muy similares a las anteriores al referéndum. No obstante, hay que tener en cuenta que el mercado sigue en un estado de inestabilidad, ya que el Banco de Inglaterra prevé una caída en los créditos hipotecarios. Así y todo, esta caída se prevé mucho menor que la acontecida durante la última crisis mundial.

Por otro lado, la devaluación de la libra esterlina ha provocado que los activos del Reino Unido bajen  de precio y sean mucho más atrayentes para los compradores que utilizan el dólar como moneda. Esto puede derivar en una burbuja muy peligrosa sobre a la que a nadie le interesa iniciar. Aunque ya son varias las voces que se elevan para acelerar la toma de decisiones hacia uno y otro bando, como por ejemplo la del ministro británico de exteriores Boris Johnson. Él ha iniciado recientemente una campaña con el fin de cumplir el deseo de los británicos que votaron el pasado junio a favor del brexit, y apela a que toda la población, ya esté a favor o en contra de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, para que aprovechen esta oportunidad y decidan juntos el futuro de su país. Apela a poder retomar el control sobre decisiones básicas y primordiales, tales como las relaciones de comercio exterior, leyes y situación económica actual.

No obstante, todo apunta a que el gran cambio, si es que sucede, se realizará de una forma paulatina y tremendamente meditada. Theresa May, la primera ministra del Reino Unido, está recibiendo presiones por ambos lados en referencia a los acuerdos a pactar con la Unión Europea. Si bien May se mostró durante toda la campaña en contra del brexit pero con diferentes matices que podían hacer decantar la balanza hacia uno u otro lado, ahora el pueblo exige que lo que se decidió en las urnas se traduzca en una realidad. Por ello, se prevén tensiones dentro del partido y es difícil asegurar qué rumbo tomará en un futuro en referencia a la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

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En contra de lo expuesto anteriormente, nos encontramos con el otro 48% de la población que rechazó el brexit y que están dispuestos a reclamar un porcentaje de consenso mayor para llevar a cabo dicha salida de la Unión Europea. Su mayor baza son los resultados económicos acontecidos tras el referéndum, ya que provocó la caída de los bonos británicos en un mínimo histórico que no se había vivido desde el año 1703. Esto, sumado al miedo e incertidumbre que parece sumir a buena parte de la población británica en este asunto en particular, hace que los pasos y decisiones que se tomen en este sentido se realicen con una gran cautela. Sea como fuere, resulta muy interesante ver qué tipo de decisiones tomarán las fuerzas políticas de Reino Unido, así como la opinión del pueblo que puede verse modificada dependiendo de las consecuencias que el sí al brexit trajo consigo. De momento, no nos queda otra que escuchar ambas partes y sacar así nuestras propias conclusiones.