Buenos tiempos para las constructoras españolas

La crisis inmobiliaria que asoló España de 2008 a 2014 tuvo que una de sus grandes víctimas al sector de la construcción. Y es que desde mediados de la década de los 80 fue un sector que se expandió de manera exagerada. Es probable que la situación económica diera alas a un sector que vivió una burbuja inmobiliaria de enormes dimensiones, de modo que buena parte del PIB se basaba en el bienestar de la construcción.

Por aportar unos datos, solo en el primer trimestre de 2007 las empresas de construcción ingresaron 500 millones de euros. En el mismo periodo de 2008, tan solo 20. Esto ilustra la magnitud del batacazo que se pegó no solo este sector sino la economía española en general, especialmente debido al peso estratégico que había adquirido la construcción en los últimos años.

Después de un periodo bastante oscuro, para que en 2015 y, sobre todo, 2016 se empieza a ver la luz al final de ese túnel tan largo. Las empresas constructoras han ido mutando y actualmente el 80 % de los contratos firmados en el último año y medio proceden del extranjero. La cifra asciende a cien mil millones de euros, y el Gobierno ha creído oportuno aprovechar la oportunidad para crear el sello España con el objetivo de reconocer la proyección internacional de este sector.

Si bien parece que en nuestras fronteras hay poco margen de desarrollar nuevos proyectos, el AVE a La Meca o el Canal de Panamá demuestran el volumen de trabajo que es capaz de asumir de asumir la flor y nata de la construcción española. Precisamente la inauguración del Canal de Panamá, que tuvo lugar el pasado 26 de junio, tiene una singularidad muy especial y da buena cuenta del trabajo realizado por un consorcio que ha sido liderado por la empresa española Sacyr.

España sigue invirtiendo en infraestructuras eficientes y de calidad, lo que otorga un grado de competitividad que lo pone por delante de competidores extranjeros. Eso sí, es posible que algunos factores de la economía global, como la desaceleración de China, puedan afectar a la ralentización de inversiones en infraestructuras. Sea como fuere, parece que las constructoras gozan de buena salud y son un gran abanderado de la Marca España.