Consecuencias del Brexit para españoles residentes en el Reino Unido

Desde que se anunciara el resultado del referéndum popular en el que los habitantes del Reino Unido decidieron abandonar la Unión Europea, se ha generado mucho revuelo en torno a las consecuencias que puede tener. Uno de los grupos más afectados potencialmente son los españoles que residen en el Reino Unido. Actualmente son unos doscientos mil. Esa cantidad casi se cuatriplica en los británicos que viven en España, pero de momento nos centraremos en los que residentes en el Reino Unido.

Por el momento, no ha habido ningún cambio legislativo en lo referente a viajar al Reino Unido y trabajar allí. Por ese lado, las condiciones siguen siendo las mismas. Es probable que la libre circulación se vea modificada, pero no parece que vaya a suceder de un día a otro. Obviamente, el resultado del referéndum parece irrevocable y el Brexit acabará siendo efectivo, pero ese proceso requiere una serie de medidas políticas y jurídicas que afectarán a la economía. Aún está por ver cuál es el nuevo acuerdo comercial que se establece entre el Reino Unido y la Unión Europea, de manera que nos encontramos en una fase de impás en ese sentido.

Indudablemente, las políticas migratorias han sido clave en la campaña del Brexit, y los expertos afirman que su influencia en el resultado final está profundamente relacionado con la crisis de los refugiados. El rechazo a la inmigración se encuentra latente en el Reino Unido, especialmente de aquellos que proceden de países con una economía más débil. Por el momento, ya decimos que no ha cambiado nada, pero se prevé que en dos años habrá que tener en cuenta los permisos de residencia y trabajo, como sucede en otros países fuera de la UE como Estados Unidos, China o Australia. El impacto de las nuevas políticas migratorias será bastante considerable, ya que en la actualidad hay más de tres millones de europeos residiendo allí, lo que supone un 6 % de su población. También es posible que algunos ciudadanos europeos deciden volver a sus países por su propia voluntad, a la vista de la inseguridad que se está creando en torno a sus puestos de trabajos.

Aquellas personas que han cotizado en el Reino Unido tendrán que esperar a los acuerdos económicos a los que se lleguen entre ambas partes. Todo dependerá de si el país permanece en el Espacio Económico Europeo, como hacen otros países que son parte de la UE: Islandia, Noruega y Liechtenstein. En ese caso, los reglamentos comunitarios sobre Seguridad Social prevalecerían, de manera que no habría ningún problema. De no ser así, habría que buscar alguna manera de conseguir que el derecho a esas prestaciones no se pierda. En la actualidad, España tiene acuerdos similares con otros países para que esas cotizaciones no corran peligro.

De todos modos, a pesar del ajetreo económico de los primeros días, no debe cundir el pánico. Podemos tomar Noruega como ejemplo. Aunque no es un país miembro de la Unión Europea, sí que forma parte de la Asociación Europea de Libre Comercio y el ya mencionado Espacio Económico Europeo. La integración en estas instituciones les permite formar parte del mercado interior de la Unión Europea; no es imprescindible haberse adherido a la UE. Es probable que los dirigentes del Reino Unido no aboguen por una desconexión total de la economía UE, sino que simplemente buscan más margen de maniobra que el que les permitía la Unión. En ese sentido, el papel de la libra esterlina volverá a cobrar la importancia de antaño ya que no se verá sujeta a gran parte de las políticas comunes. Lo que sí que es cierto es que Noruega acepta la libre circulación de personas, uno de los aspectos más conflictivos tanto durante la campaña como en las reacciones posteriores al anuncio de los resultados.

En definitiva, aún es pronto para sacar conclusiones definitivas. No parece probable que el Reino Unido quiera cerrar por completo sus fronteras e impedir la libre circulación actual. Tienen interés en que las relaciones comerciales con la Unión Europea sean fluidas, pero será complicado que los países de la Unión acepten que las personas no puedan circular libremente como hasta ahora. Los próximos meses serán cruciales para comprender el rumbo que toma el país en esta nueva situación.