Inquietudes de los expatriados

Hoy en día vivimos en unas circunstancias bastante especiales a nivel general. Los mercados se encuentran cada vez más influenciados por los procesos de internalización al mismo tiempo que hay una fuerte corriente de exportaciones internacionales. Esto ha hecho que, entre otras cosas, la mayoría de organizaciones hayan incrementado la movilidad internacional de sus empleados.

Pero esto no viene de ahora, sino que para encontrar un poco sus orígenes deberíamos remontarnos hasta los años 90, que fue cuando hubo el boom de la globalización y que muchas empresas españolas empezaron a vender fuera y a crecer internacionalmente para ver cómo iba la cosa. I fue bien, se conquistaron nuevos mercados y salieron muchas nuevas oportunidades, por lo que es normal que poco a poco a la cosa haya ido a más. Cada año hay más profesionales desplazados al extranjero, aunque si lo comparamos con Europa aún son pocos (solo un dato orientativo: en España a día de hoy solo un 13% de los altos cargos están dispuestos a salir del país, mientras que en Europa la cifra sube hasta el 27%, casi tres de cada diez).

Pero, ¿qué es lo que inquieta más?

Aunque sean muchos los esfuerzos económicos y logísticos que se están iniciando para internacionalizarse más, aún hay una serie de dudas o inquietudes que pesan y que hace que la gente no se acabe de atrever a dar el paso. La empresa Mobility&Career Path ha querido analizarlo a fondo y para ello se ha hecho un estudio que ha conseguido determinar los factores que hacen que la gente rehúse la expatriación. Son estos:

  • Motivos familiares (es la razón principal y llega hasta el 96% de las respuestas)
  • La oferta económica (el 52%, más de la mitad, no ve que le compense la cuantía económica a cambio del paso que tienen que dar)
  • Dudas sobre el retorno (hay un 43% de personas que no quieren formar parte de estos procesos porque no queda clara la planificación del regreso ni qué cargo o funciones se desarrollarían a la vuelta)
  • Al mismo nivel (43%) también son muchas las personas que dudan porque no hay una fecha clara de retorno.
  • Y por último, y quizá muy ligado al tercer punto, hay un 36% de profesionales que no aceptan porque notan que haciendo este paso se quedan al margen de la evolución de la empresa.

Es tarea de las empresas el poder ofrecer más información en este sentido a sus empleados, ya que con este estudio se demuestra que las inquietudes que presentan se podrían resolver con un poco más de información previa o implicación de la compañía en sí. En muchos casos solo se está ofreciendo un billete de ida y muchas promesas, pero pocas soluciones a nivel personal, y más si la persona tiene pareja e hijos.

La mayoría de ellos quisiera tener más apoyo, sobre todo en temas como coaching in place, cultural integration facilities, gestión y desarrollo de carrera profesional y gestión para facilitar el traspaso profesional del cónyuge.

Luego está el tema de la repatriación, a menuda más complicada de lo que debería ser pero simplemente por el hecho de que no se están dedicando esfuerzos a ello. Debe saberse que un 50% de los profesionales que regresan acaban por abandonar la empresa y es, generalmente, por la falta de políticas específicas para la repatriación. Volver implica un cambio bastante fuerte, tanto a nivel profesional como nivel social o familiar. Muchas veces incluso se desmotivan por el hecho de que cuando estaban fuera recibían más (casa, condiciones especiales, etc.) por eso las empresas deben ponerse muy en serio con estos temas, para evitar que sean tantos los que abandonen el barco al llegar y aprender a cuidarlos y motivarlos como es debido.