La crisis y el desempleo disparan la movilidad internacional

La situación económica y la tasa de desempleo actual en España está derribando barreras de nuestra sociedad como la movilidad laboral.

Tradicionalmente reacios al traslado a otros países, los trabajadores españoles empiezan a contemplar cada vez más esta opción, buscando oportunidades de trabajo, apertura de enfoques y una suma de experiencias que abren puertas en el mercado laboral.

El mes pasado el INE publicó que sólo en el primer trimestre de este año 25.456 españoles, un 38% más de los que abandonaron España en el mismo período de 2011. En el último año se observa un incremento de españoles viviendo en Estados Unidos (8.925 personas más), en países europeos como Francia (dónde han emigrado 9.525), Reino Unido (con 6.528 más) y Alemania (con un incremento de 4.895) o en economías emergentes como Brasil (12.052 más), Rusia, India y China.

La invitación expresada por la canciller alemana, Ángel Merkel, hacia los ingenieros españoles, despertó viejos recuerdos de las corrientes migratorias de hace medio siglo. La diferencia sin embargo es sustancial: el nivel formativo de nuestros emigrantes es muy superior. Lo cierto es que el 28% de los licenciados está en el paro y un 58% desempeña un trabajo por debajo de su cualificación, estando sus sueldos a la cola de Europa. El perfil mayoritario del demandante de empleo en el extranjero es el de una persona de 25 y 35 años, altamente cualificado.

Cada vez más las empresas tienen que exportar más, hacer alianzas, comprar y vender en un mercado internacionalizado. La movilidad internacional es imparable, vamos a más, y debemos plantearnos que hay que estar disponible para marchar a otro país, porque las oportunidades de negocio están fuera de nuestro entorno. Definitivamente, el camino hacia la internacionalización completa de nuestra economía es un hecho, lo que coloca la capacidad de adaptación como uno de los méritos que más se empiezan a valorar. Si pensamos que en el 2020 el 45% de las multinacionales serán de origen chino e indio, podemos intuir que tendremos una diversidad de directivos, políticas y valores, que nunca antes habíamos tenido.

Agentes sociales, consultorías especializadas y responsables de RRHH apuntan que la movilidad internacional ocupa ya una posición destacada entre los valores que se demandan a los trabajadores en un mercado que, cada vez más, se predispone a valorar y premiar la excelencia y la disponibilidad. Estar dispuesto y preparado para adaptarse a otra lengua, otros ámbitos sociales y culturales, e incluso, otra concepción del trabajo es ya determinante para acceder a un puesto de trabajo. En un palabra, la disponibilidad es un HAVE MUST necesario para posicionarse en el mercado laboral.