La Lotería de Navidad y la inmigración

 La Lotería de Navidad es una esperanza para muchas personas. Somos muchos los que participamos con la ilusión de que nos pueda tocar un buen pico o bien algo que nos ayude a lo que popularmente se le llama como “tapar agujeros”. Pues bien, según un artículo publicado hace un par de días en el periódico de El País, un gran número de personas inmigrantes que viven en España confían en la suerte de los décimos para poder salir adelante.

La ilusión de la lotería

El Gordo del año pasado, como siempre bastante repartido, tuvo algunos destinatarios que vale la pena destacar. Por ejemplo, tenemos el caso de un inmigrante que llegó a Canarias en patera hace unos cuantos años, una mujer en paro de origen ecuatoriano o empleados latinoamericanos d un restaurante madrileño.

Según los datos que ofrece anualmente el INE, el Instituto Nacional de Estadística, son unos 4,5 millones los extranjeros que viven actualmente en España, aunque se calcula que son muchos más si se tienen en cuenta a todos aquellos que están aquí de forma irregular.

La mayoría de administraciones de lotería coinciden con ello: son muchos los inmigrantes que deciden probar suerte para salir de la rutina y dejar atrás las penurias económicas. Y resulta curioso, porque según un estudio oficial, parece que hasta incluso juegan más que los españoles de origen: la media de gasto por extranjero es de 50 euros, mientras que la de los españoles es de 49 euros. La diferencia realmente es muy poca, pero como hecho curioso es destacable.

En Barcelona, por ejemplo, la administración número 35 es una de las más habituales en lo que a la comunidad de inmigrantes se refiere. Casi el 50% de las ventas que se hacen corresponden a este colectivo. La situación del local es la pieza clave, pues se encuentran en Ciutat Vella, uno de los districtos en donde el porcentaje de la inmigración es más elevado, sobre todo gente que procede de la India, Paquistán o Bangladesh. Precisamente esta administración adjudicó el Gordo en el año 2008, y mucha gente del barrio se llevó su parte. Un ejemplo está en Jamal Said, un chico de Bangladesh que trabajaba de cocinero en el popular restaurante de Los Caracoles.

 Algunos sueños por cumplir

Jugar a la Lotería de Navidad puede ayudar, con un poco de suerte, a salir de la crisis o a realizar algún sueño pendiente. Estos son los objetivos más habituales entre este colectivo:

  • Mejorar las condiciones de vida: son muchos los inmigrantes que viven en condiciones pésimas como pisos pequeños y con malas instalaciones. Con un pequeño empuje económico esta situación puede cambiar parcial o totalmente.
  • Ayudar a la familia que está lejos: también son muchas las personas que deciden ayudar a los familiares que aún están en el país de origen. Normalmente hay familias que se separan para que uno de ellos pueda buscar ingresos en el exterior e ir enviando un poco de dinero cada mes hasta que puedan reunirse de nuevo. Con un buen pico no solamente pueden enviar mucho más dinero sino que puede facilitar también la reagrupación familiar para que se vengan la pareja o los hijos de la persona inmigrante a vivir en nuestro país. Según cifras oficiales, los programas de reagrupación crecen año tras año y son cada vez más las familias que pueden unirse gracias a ello.
  • Regresar y montar un negocio allí. Otra opción es la de regresar al país de origen y montar algún negocio con el dinero ganado. A veces son ideas que se tienen de hace tiempo y otras son ideas inspiradas en los modelos de negocio que se ven aquí en España. Sin ir más lejos, en el artículo de El País mencionado anteriormente se entrevista a una mujer que dice que su idea es volver y montar un local con una piscina de bolas como las que hay aquí, especialmente indicado para fiestas infantiles.

Sea como sea la ilusión de la lotería es para todos igual y es una suerte que sea uno de los premios más repartidos.